Mis letras, mis palabras, mis frases, mis sentimientos…Todo cuanto plasmo, aún sin dejar de ser de mí, de mi marca, te pertenecen en pensamiento desde este instante en que tú me lees…

© ɱağ

Desde 2014

Y cierro los ojos para abrir mi ánima…

7 de enero de 2018

Al otro lado de la puerta...

Breve relato propuesto por Gin para crear una historia a partir de él.
Picar en la imagen para abrir otras puertas.


Durante unos largos e intensos minutos de desasosiego se mantuvo inmóvil, petrificada, como si aquello fuera a darle más fuerza. Solo tenía que avanzar unos pasos, llamar y saber qué podría pasar. Seguir la llamada del corazón que galopaba dentro de su pecho. Toda la inquietud e incertidumbre dependían de ese gesto tan simple. 

En sus ensoñaciones había vivido experiencias maravillosas con ese hombre lleno de misterio. Lo había vestido de virtudes, de un arte de amar fuera de lo común, con un verbo que podía envolverla durante horas y hacerla volar, con el saber estar de un caballero con ese toque canalla que tanto le gustaba. Y aquella forma de mirar que parecía desnudar con cada parpadeo.

La puerta se abrió. A contra luz, la silueta del hombre aparecía imponente. 

- La estaba esperando, señorita. –Siempre se había dirigido a ella así a pesar de que supiera su nombre. 
- Disculpe mi atrevimiento. No deseo molestarle. Buenas noches –se despidió, queriendo que la detuviese de alguna manera. Tal vez por esos sus pasos eran breves. 
- Yo la invité y me entendió sin decirle nada.


Y si la gente del pueblo llevaba razón. Si era un frívolo, un loco disfrazado de dandi, ese era el momento de averiguarlo. Volvió sobre sus pasos y llegó hasta la puerta. Él se hizo a un lado. 

- No se incomode, señorita. Bienvenida a mi mundo –dijo ofreciendo su mano. Le clavó la mirada como quien mira en un mapa y se sabe situar. Ella no apartó la vista. Se hundió en la noche de aquellos ojos y, sin más, tomó la mano para pasar al interior escuchando cerrarse la puerta tras de sí.
Era extraña la sensación que la embriagaba. El trato, exquisito y formal, que recibía por parte de él parecía, incluso, ceremonial. Como un juego hipnótico, las palabras del hombre la azoraban mientras se dirigía ante él hacia una de las estancias de la casa. Librerías repletas de libros, un rincón de lectura, una mesa de despacho… 
Se preguntaba por qué precisamente aquella habitación. Llegó hasta la mesa. Pasó la mano, acariciándola, y se sintió plenamente observada. Le daba la espalda. Seguramente, era un juego inconsciente. Dio un respingo cuando notó el cuerpo del hombre tras ella. Su pecho latiendo en su espalda. Sus manos sobre las suyas, rozándolas suavemente pero con determinación, mientras le hablaba muy cerca. 

- Confía en mí… Sabes que no soy el tipo de hombre que dicen soy… Tú ves más allá. Sientes más allá… Sabes… 

Aquellas palabras, modificadas en tono, mucho más íntimas y cercanas, fueron rubricadas con un suave roce de los labios masculinos en su hombro. Ladeó la cabeza. Respiró hondo. Cerró sus ojos y lo percibió más cerca, sintiéndose atrapada entre sus brazos y sus silencios, mientras la caricia húmeda de sus labios la hacían estremecer por completo.






Picar en la imagen si se desea ver el relato publicado en la página de Gin

1 de enero de 2018

Luz...

El silencio de la noche recorre mi espalda.
No es gélido como el sonido de la soledad.
Es tierna la caricia oscura de tus plumas,
el verso reverberado de olvido no tañido
ni en campanas ni en rosarios.

Me hiciste más luna en cada uno de tus vuelos.
El ocaso era reino de los sueños,
de los hálitos de vida,
de los pensamientos callados que,
como besos,
soñaban con ser infinitos.

Y lo fueron.
Lo son.
Son eternos en el nombre de tu nombre,
en el pensamiento de tu ser,
en el abrazo íntimo de ánimas.
En este recuerdo no yermo,
crecido al arraigo de la impronta,
de un sonado sentido de tus alas negras,
al vibrar de esa tu alma llena de amor.

No son mis palabras
los abrazos más densos
ni los ósculos tejidos a destiempo.
Es solo mi latido 
quien te piensa,
quien siempre te ha creído,
quien te sigue creando.

Eres luz perpetua...
Aquí.


In memoriam
Deux
1 de abril de 2017
1 de enero 2018

29 de diciembre de 2017

Feliz Año Nuevo...

Queridos todos..., todas...
Se acerca el final del año y no vamos a echar la mirada atrás si no que vamos a ponernos en posición y mirar hacia adelante donde todo lo nuevo nos espera... Vamos a intentarlo con una sonrisa y  con actitud positiva, con las mejores intenciones.


Gracias por los momentos que hemos compartido, por  esos instantes de intimidad, por esos otros donde, sin darnos cuenta, nos hemos conocido un poco más y hemos reafirmado los vínculos existentes.


Gracias por la personas nuevas que han aparecido en mi vida. 
Gracias por vosotr@s que nunca habéis dejado de estar [y ser].
Gracias, también, a quienes se fueron porque significa que no eran para mi vida.
Y gracias, sobre todo, a esas otras personas que se marcharon irremediablemente, que dieron luz a mi vida, que me enseñaron que el alma humana es muy bella... que tanto me  enseñaron. [Tanto me diste.]



Y pido disculpas si por el camino me dejo de visitar a alguien, si no estoy siempre al cien por cien o,  simplemente, me pierdo sin más. Hay cosas que no cambian.
Mis deseos son los mismos de siempre, renovados como votos por estas fechas y en esas otras que nos son significativas.

Disfrutad de la vida y de todo cuanto ella tiene a bien ofrecernos [a veces debería Baltasar traerle un saco lleno de carbón pero bueno :-) ] y que la magia inunde cada momento de felicidad que vivamos.
Brindo por seguir compartiéndolos  y disfrutando de nuestras letras y de nuestros Pecados tan especiales. Alimentemos a las musas [o que vengan comidas, pero que nos pillen despiert@s.]

Por cierto, eliminé el post de Navidad, y, por consiguiente sus comentarios, con estas manos de árbol que me han sido otorgadas. Gracias por vuestras muestras de aprecio tanto aquí, en la Trastienda, como en el otro lado.

¡¡FELIZ AÑO 2018!!




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